En lo emocional
De forma paralela al ámbito cognitivo, también se va produciendo en el niño un desarrollo emocional.
Este es un elemento de crucial importancia para su posterior
desenvolvimiento en el conjunto de la sociedad a lo largo de toda su
vida. Centrándonos en la etapa infantil, podemos distinguir distintas etapas en el desarrollo emocional
y afectivo del niño. El recién nacido se rige por parámetros
emocionales muy primarios: llora o ríe. Su mundo se basa en necesidades,
afectos y acciones muy básicas.
Un desarrollo emocional correcto y dentro de los parámetros considerados como normales es fundamental para que el niño alcance el nivel suficiente de inteligencia emocional,
que es la habilidad esencial de las personas para atender y percibir
los sentimientos de forma apropiada y precisa. Esta corrección en la
gestión de los sentimientos permite asimilarlos y comprenderlos
adecuadamente y tener la destreza suficiente para regular y modificar el
propio estado de ánimo y, en cierta manera, también el de los demás.
En lo social
El desarrollo social del niño comienza en realidad antes del propio
nacimiento, desde el momento en que los padres se están planteando tener
un bebé y se imaginan cómo será físicamente, si se parecerá a ellos.
Esta actitud tan corriente, normal y lógica implica que, de alguna
manera, el medio social está teniendo una cierta influencia sobre el
futuro niño. La influencia de lo social desde antes del propio
nacimiento ejemplifica muy bien la enorme importancia de los aspectos sociales en el desarrollo y crecimiento del niño.
El ámbito social va a moldear, de algún modo, todo lo que tiene que ver con el desarrollo del niño.








